miércoles, 7 de agosto de 2013

EL DESPERTAR DE UN LEON

hola, comparto lo que me llegó a través de tweter, tal como lo recibi. Desconozco la autenticidad de los grupos que dicen firmar y respaldar el tema del documento.

Lo que si comparto totalmente es lo que el documento expresa, con nuestras Fuerzas Militares y de Policia se ha abusado desde siempre, se les ha repudiado, se les ha juzgado ( por sus antiguos enemigos quienes mediante la guerra juridica han ocasionado mas bajas que en combate con doble efecto: Sacan a cientos de militares de las filas a quienes encarcelan sin pruebas y quienes deben empeñar hasta lo que no tienen para pagar abogados y desmoralizan a los que siguen en las filas ), se le ha dejado solas en esta lucha que es de todos. 

Pero la tapa de las humillaciones y ofensas al Honor y Disciplina militar corre por cuenta de JMS, quien los igualo a los narcoterroristas de las farc y puso a su hijo esteban a jugar al soldadito de plomo pero con privilegios que ningun soldado en Colombia tiene ( permisos, viajes, trato especial, hacer formar a oficiales a su izquierda, entre otras ).

Si no pueden abrir el link en la parte de abajo les copio lo que dice
DEIL


Ojo lean esto, por fin nuestros militares se despertaron... Esos si son mis héroes: http://t.co/odpOKcEoot  

Julio 31 de 2013

YA NO MAS “HABLEMOS CLARO Y ACTUEMOS”!!!

Ante las terribles hondonadas de infamia y la aterradora indiferencia de la sociedad frente a la situación actual de los Soldados y Policías de Colombia, hemos arribado de manera categórica y critica a las siguientes conclusiones y decisiones:

1) Los miembros de la Fuerza Pública son los únicos funcionarios del Estado a quienes se les limita el Derecho de Asociación, se les coarta el sagrado derecho a exigir condiciones laborales y de seguridad social so pena de considerarlos deliberantes o insubordinados.

2) Los Soldados y Policías de Colombia han puesto más de 50.000 muertos, 112.000 huérfanos y 39.000 viudas en las últimas tres décadas, por parte del terrorismo armado. Por ellos nadie habla, nadie denuncia y nadie recuerda.

3) Es de suponer que por ellos hablarían y reclamarían “Los Altos Mandos”; pero estos han sido voluntariamente amordazados con la prima semestral que el gobierno asigno para comprar su silencio y pusilanimidad.

4) Ha quedado claro en el país que las protestas activas y contundentes son las únicas voces que escucha el Gobierno. Campesinos, indígenas, profesores, transportadores, agricultores, mineros, trabajadores; se tuvieron que manifestar con solidaridad y determinación para lograr que alguien atendiera sus necesidades.

5) Los Soldados y Policías, son los únicos seres humanos que acuden al propio infierno para entregar su vida y de esa manera salvar a sus conciudadanos de las garras del terrorismo y la delincuencia.

6) A cambio de su valerosa actitud reciben en soledad las heridas y mutilaciones en sus cuerpos o las CANALLAS investigaciones penales fundamentadas en las versiones de los terroristas que han negociado con la Fiscalía.

7) La Fiscalía General de la Nación se ensaña en una campana programada por fuerzas oscuras y poderosas para destruir a los mejores hombres de las instituciones armadas. La sociedad ignora los procesos y cree las criminales versiones de una prensa manipulada.

8) Son a la fecha 4850 Soldados y Policías presos por enfrentar al terrorismo y más de 9000 vinculados a procesos por cumplirle a su país.

9) No existe hoy ninguna garantía de justicia o de seguridad jurídica para los miembros de la Fuerza Pública que enfrentan los absurdos montajes de la Administración de Justicia en las Fiscalías de DDHH.

10) Los hombres de las FFAA heridos en combate son vulgarmente indemnizados y marginados de la sociedad. Sus lesiones por servir a la Patria se convierten en esporádicos gestos de lástima que públicamente hacen los Ministros, los mandos y sus esposas para oportunamente mostrar su caridad. NO HAY SOLUCIONES DE FONDO LEGALES PARA - SU SALUD - SU TRABAJO – LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS.


11) Los Militares y Policías que pasan al retiro después de entregar los mejores años de su vida al servicio, ingresan al pabellón de los ciudadanos de tercera clase sin derechos y rechazados cuando piden salud, trabajo digno y consideración.

12) Hoy en La Habana se negocia bajo la mesa la integridad de la Fuerza Pública, sin ninguna consideración ni respeto con aquellos que tienen aun de pie la nación. Los señores Generales Mora y Naranjo fueron comandantes distinguidos pero no están representando a los hombres que comandaron. Están allá como representantes del Gobierno, con un sueldo del Gobierno y cumpliendo órdenes del Gobierno.

13) El país debe entender que los miembros de sus FFAA son ciudadanos sagrados que tienen derecho al respeto, al trabajo, a la seguridad social, a una Justicia recta y pronta. Que los Policías y Soldados no son objetos a negociar, a encarcelar y/o a enterrar en absoluto desprecio por respeto a sus principios, su honor y sus vidas

14) Los colombianos saben que la única esperanza cierta para tener a la Patria viva sin amenazas, son sus Soldados y Policías; porque ellos dan la vida por sus ideales nobles y altruistas. Por algo son las Instituciones en que mas creen y aman los colombianos.

15) Se negocia en medio del conflicto, es decir que los Soldados y Policías deben seguir poniendo los muertos, mutilados y presos mientras los terroristas y el Gobierno acuerdan a escondidas desde las playas de Cuba.

16) Si hay acuerdo con las FARC los Soldados y Policías deben seguir combatiendo los grupos terroristas con otros nombres como BACRIM, Rastrojos, Disidentes Etc ... Es decir seguiremos poniendo los muertos, los heridos y los presos. Nada Cambiara..

17) Si no hay acuerdo en La Habana el Gobierno lanza una ofensiva contra el terrorismo y con quién? Léase bien: Con los Soldados y Policías que siguen muriendo en los campos minados y emboscadas. “DE TODAS MANERAS SEGUIREMOS PERDIENDO”

18) La Nación ha contemplado varios días de paro de Transportadores, Maestros, Rama Judicial, Agricultores, Lecheros, etc.… Pero será que la Nación está preparada para una suspensión o cese de actividades de las FFAA en Guarniciones, Cuarteles, Bases, Puestos de Selvas, Montanas, Minas, Pozos Petroleros, Carreteras, Oleoductos, Ríos, Puertos, Mares, Pueblos, Ciudades y demás??? PUES LO HAREMOS ESTAMOS CANSADOS Y CON LA MORAL BAJA!!

19) Posiblemente los Generales y Coroneles arrodillados se opongan, pero es que quienes ponemos el pecho a las balas y sufrimos el desprecio y el olvido somos más y ahora como nunca nos unimos y estamos CONECTADOS ( Indignados y Anonymus)

20) Reconocemos como nuestros Comandantes a aquellos que nos dirigieron en los campos de Combate, pero ellos están presos o están muertos. Los de ahora tienen estrellas y soles pero no la AUTORIDAD MORAL Y NO LOS RECONOCEMOS!!

21) El Gobierno – El Congreso – La Altas Cortes – La Fiscalía – La Procuraduría - La Contraloría - La Defensoría del Pueblo y ante todo la SOCIEDAD, deben recuperar la disposición de las FFAA, para que cumplan su Misión Institucional con el respaldo y las Garantías en una pronta y tangible actuación.


22) NO SOMOS CIUDADANOS DE SEGUNDA, NO SOMOS SERES HUMANOS PARA DAR LASTIMA Y DESECHAR LUEGO DE LA GUERRA. Si fuimos a las Batallas a enfrentar al terrorismo en las peores condiciones, también nos organizamos para emprender las BATALLAS necesarias en pro de mínimas garantías Sociales y de Justicia, SERA POR NOSOTROS, POR NUESTRAS FAMILIAS, PERO ANTE TODO POR LA DEMOCRACIA Y SOBERANÍA DE UNA COLOMBIA SIN TERRORISMO!!

YA ES HORA DE HACERLO TAMBIÉN POR NOSOTROS!!!



Nota Adicional: Ojala que en Dubái existan más cupos para los Héroes que en Colombia no supieron apreciar!!


AUTORES Y FIRMANTES DE ESTA CARTA:


ASOCIACIÓN SOLDADOS PROFESIONALES DE COLOMBIA
GRUPO DE EX AGENTES DE LA POLICÍA NACIONAL (PONAL)
REGIMIENTO CARABINEROS DE COLOMBIA
ASOCIACIÓN HERIDOS EN COMBATE Y MUTILADOS POR LA GUERRA
LEGIÓN DE VETERANOS DE LAS FFAA
VIUDAS Y HUÉRFANOS POR COLOMBIA
ASOCIACIONES POLICÍA NACIONAL DE COLOMBIA
AGRUPACIÓN DE COMANDOS Y LANCEROS HUMILLADOS

lunes, 15 de abril de 2013

Reflexiones de un General

Abril 14 de 2013
Desde hacía un buen tiempo no tomaba el teclado de mi PC para escribir ningún mensaje alusivo a la situación que vivimos los colombianos y especialmente los miembros de la Fuerza Pública, quienes vamos a ser los únicos damnificados de la "hecatombe" que se nos avecina si de una buena vez no asumimos las responsabilidades que nos competen.
Me animó abrir este espacio la reflexión hecha por el señor BG Carlos Leongómez Mateus; yo sentí la misma desesperación y angustia que lo motivaron a él a reflexionar y me preguntaba en el silencio si todos, o por lo menos una buena parte de los miembros de la fuerza pública, así lo sintieron y lo vieron. Fue una clara y flagrante violación de la constitución y ley a la que fueron inducidos los uniformados que asistieron. Como estoy seguro que no fue por su propia voluntad sino en el cumplimiento de una orden, entonces a quien o quienes hay que juzgar?.
 
Esta es la reflexión del Señor General Leongómez
 
 
"Apreciados amigos:
 
Muy rara vez me pronuncio sobre los acontecimientos del campo nacional o vecinal. Prefiero leer lo que algunos amigos, centros de pensamientos y periodistas elaboran para alimentar mi espíritu y tomar mi propia decisión respecto a los puntos tratados. Pero hay algunas ocasiones en que no me puedo resistir. Es tanta la indignación que me causan algunos acontecimientos, que me siento obligado a elaborar unas cuantas palabras para que ustedes, así no lo compartan, por lo menos me sirve para desocupar las angustias que me acongojan por la impotencia y desilusión que siento al no poder hacer absolutamente nada para remediarlos, así que excusen estas notas por que los estoy tomando como mi paño de lágrimas.
 
Tranquilos, no los cansaré con lo que está sucediendo en Venezuela y sus elecciones para elegir presidente. Ello no me trasnocha. Cada pueblo se merece la suerte que elige. Tampoco los voy a distraer con lo que está sucediendo en La Habana-Cuba. Bastante se ha escrito, se está escribiendo y falta correr mucha tinta. A propósito, un amigo común me aclaró que hasta ahora se encuentran dialogando y que las negociaciones vienen después. Debo creerle por ser quien es.
 
Entonces vayamos al grano. El tiempo apremia y se lo ocupados que se encuentran para que este servidor, iluso por supuesto, los distraiga con posiblemente tonterías que todo el mundo lo sabe y que con ello no estoy descubriendo el agua tibia.
 
PRIMERO: se ha tornado común que los indígenas del Cauca capturen, retengan, humillen y acusen a nuestros soldados en ese territorio. Desde el oprobioso caso del sargento llorón (Rodrigo García), el cual fue puesto de ejemplo, condecorado y premiado con un viaje al Sinaí, nuestros soldados hoy en día continúan en esa región en las mismas circunstancias  pienso yo, esperando que les den el mismo premio. Y lo más triste nadie dice ni hace nada. Ni siquiera el actual fiscal, que no hace otra cosa que amenazar, criticar pero con cero resultados. Vieron las payasadas de este señor el día de ayer respecto a la filtración de coordenadas y posteriormente insultando al Procurador? Para Ripley.
 
SEGUNDO: Estamos en el cuarto mes del año y no ha habido nadie que se pronuncie respecto del merecido (así sea miserable) aumento de sueldo para el sector Defensa. Esta situación se ha vuelto costumbre, no solamente por parte de este gobierno, sino de los que lo antecedieron. Cuando llegue el incremento salarial, el IPC del presente año ya se lo ha carcomido. No se requiere saber de economía para entender algo tan simple. Pero lo que más rabia da es que el actual gobernante diga a los cuatro vientos lo que su gobierno ha hecho en favor del bienestar de nuestra gente. Por favor, de estos anuncios no comen los uniformados.
 
TERCERO: Lo que más me animó a escribir estas notas fue ver por TV a una cantidad ( y muy grande) de uniformados de todas las Fuerzas en el monumento a los caídos en acción de la calle 26. Para mi. esto fue la gota que rebosó mi paciencia. Con el Presidente a la cabeza rindiendo honores o como quiera llamarse, a la memoria de JORGE ELIECER GAITÁN y por supuesto dando su voz de aliento para que la famosa paz llegue a nuestro País. Cuándo pregunto, hemos rendido nosotros un homenaje al mártir liberal? Y de paz no hablemos por que estamos cansados de esta palabra que nos han metido en la cabeza durante tantos años, como si nosotros fuéramos unos brutos y no entendiéramos de ello.
 
Aceptaría de muy buena gana que hubiesen tomado una buena excusa para reunirse allí,  como por ejemplo los viles asesinatos de los generales Landazábal Reyes, Gil Colorado, por solo citar estos dos casos. Hubiese aceptado por ejemplo que por lo menos se recordara a los cuatro últimos asesinados del ejército por parte de las FARC en el cerro Las Antenas de Corinto (Cauca). Quien se va a acordar de ellos? Si acaso sus familias, por que la verdad sea dicha, en este momento nadie los llora.
 
Y saben que es lo más triste de esta historia? El presidente Santos refiriéndose a las FFMM manifestó en la plaza de Bolívar despidiendo al relevo del Batallón Colombia en su viaje al Sinaí: "Exijo respeto y reconocimiento y que no se haga política a costa de su trabajo por Colombia".
 
Estos militares y policías fueron llevados bajo orden a la calle 26 el día de ayer. Tenían que estar desde las cinco de la mañana para ensayar por supuesto la presentación. Crean amigos, que les dieron la orden hasta a los oficiales profesionales que hacen parte de la reserva. Hasta dónde hemos llegado.
 
Como corolario: es o no participación en política esto que han hecho con nuestras Fuerzas Militares y de Policía? Por favor, no nos digamos mentiras. Es clara participación en política. Aquí es donde deben meter la mano el jactancioso Fiscal y el Procurador. Quién dio la orden? Averígualo Vargas. Hay cosas más urgentes que estas tonterías.
 
Tenía un nudo en el cuello y deseaba desahogarme. Hay que ser solidarios si. Pero también hay que criticar con franqueza cuando se requiere. Esto es lo que nos debe caracterizar, por que así nos lo enseñaron nuestros jefes. El que agacha la cabeza una vez, la seguirá agachando. Peló el cobre.
 
Un abrazo y por favor disculpen
 
BG. Carlos Leongómez Mateus

lunes, 7 de mayo de 2012

El Fuero Militar y las "Bajas Judiciales"




Por Jaime Ruiz Barrera – Brigadier General (R ) – Presidente Nacional de ACORE
Mayo 04 de 2012


El tema del Fuero y de la Justicia Penal Militar, se convirtió, de un momento a otro, en un asunto de gran actualidad y de gran interés nacional e internacional, atrayendo por primera vez la debida atención y la inmensa preocupación de una gran parte de nuestra ciudadanía.

ACORE ha asumido, como una de sus tareas prioritarias, acudir a diferentes instancias de la vida nacional en busca del respaldo requerido para sacar adelante esta importante y urgente iniciativa.

Conjuntamente con el Cuerpo de Generales y Almirantes, hemos venido participando en diferentes foros y reuniones con distintos sectores de la sociedad civil, periodistas, academia, y parlamentarios de las Secciones Primeras de Cámara y Senado, encontrando una respuesta muy favorable frente a esta preocupante inquietud.

A mediados del pasado mes de abril, el proyecto que cursaba en el Senado después de cuatro exitosos debates, se cayó por decisión de la bancada de gobierno que antes lo apoyaba, y que finalmente no lo aprobó con el argumento de que el proyecto que cursa actualmente en la Cámara de Representantes sobre el mismo tema, es el que se debe respaldar “por ser más completo, tener más posibilidades de éxito en su trámite y quizás menos riesgos de objeción constitucional”. Este proyecto ha sido aprobado en dos debates por una gran mayoría, y próximamente pasara a la Comisión Primera del Senado para continuar su trámite legislativo, hasta lograr los ocho debates reglamentarios que, según los ponentes, podrían concluir a finales del presente año con una ley estatutaria posterior, que iniciaría su trámite a partir del próximo semestre.

El proyecto establece la creación de una defensoría técnica financiada por el Estado, el fuero especial carcelario, la competencia exclusiva de la Justicia Penal Militar sobre todo lo concerniente al Derecho Internacional Humanitario (Derecho de Guerra), la competencia exclusiva de la Justicia Ordinaria sobre los delitos de lesa humanidad y genocidio, la conformación de un Cuerpo Técnico de Policía Judicial Penal Militar, la creación de un Tribunal de Garantías Penales, la conformación de una Comisión Mixta para dirimir conflictos de competencia, y la instauración de la Justicia Penal Policial.

Nuestros mejores militares siguen siendo encarcelados violando el derecho al debido proceso. La "justicia" está destruyendo sus vidas, su familia... y al país. 

Según la opinión de algunos parlamentarios, este proyecto deberá ser corregido en términos de redacción y precisión de algunos conceptos, para evitar dudas de interpretación en cuanto a funciones y definiciones muy claras de competencia por parte de la Comisión Mixta y del Tribunal de Garantías Penales, para que su actuación, favorezca plenamente a los miembros de las Fuerzas Militares.

En estas circunstancias, y ante el habitual riesgo que tradicionalmente tienen estos trámites, especialmente cuando se trata de un acto legislativo para reforma de la Constitución, y posiciones políticas cambiantes, ACORE ha planteado como segunda alternativa, y en forma paralela, propiciar también a través de las instancias respectivas, la revocatoria o la agilización del proceso que hace curso ante el Consejo de Estado del acto administrativo entre Mindefensa y Fiscalia General, que suspendió temporalmente la aplicación del artículo 221 de nuestra Constitución, el cual establece con mucha claridad todo lo concerniente al Fuero Militar y al juzgamiento de los Militares por actos relacionados con el servicio, a través de Tribunales o Cortes Marciales, bajo la competencia expresa de la Justicia Penal Militar.

Consecuente con lo anterior, ACORE continuará trabajando en ambas direcciones, buscando el respaldo requerido para agilizar sus respectivos tramites.

La grata impresión respecto a estos últimos acontecimientos, es que por fin se entiende la importancia y la gravedad que esto representa para la seguridaddel país, ya que como es de todos bien sabido, nuestras Fuerzas Armadas requieren en este momento, de la total y necesaria protección jurídica que les permita cumplir adecuadamente su misión institucional, frente a la constante y creciente agresión terrorista. Paradójicamente, Colombia tal como lo dicen algunos comentaristas de la prensa nacional, es quizás el único país del mundo que ahora reconoce internacionalmente el conflicto armado interno que la afecta, y que inexplicablemente desaparece de un tajo el fuero constitucional que requiere, para proteger a quienes portan las armas de la República en defensa de su soberanía e instituciones.

Lo más preocupante es ver la forma tan descarada como un sistema judicial evidentemente politizado, persigue sin tregua a nuestros militares, más no así a quienes conforman los grupos armados ilegales, para quienes hay muy pocos procesos y los que por casualidad existen, reposan en distintos despachos judiciales durmiendo el sueño de los justos.

El concepto generalizado de nuestros combatientes, es que en el momento actual los juzga el enemigo, y que por tanto, no cuentan con ningún tipo de garantías jurídicas ni procesales.

¡Quién lo creyera..! Mientras nuestras tropas se desmotivan gradualmente por la constante persecución de los jueces, la moral y el triunfalismo se encuentra en poder de los grupos terroristas que nos asechan.

Desde el momento en que entró en vigencia el nefasto convenio OSPINA-IGUARÁN, con el cual proporcionaron el puntillazo final a nuestro fuero y a la Justicia Penal Militar,  la justicia ordinaria le ha causado aproximadamente quince mil bajas a las Fuerzas Armadas colombianas, no en combate, sino en sus propios estrados. Nuestros mejores combatientes, los mejor entrenados, los más capacitados, los más condecorados, actualmente incursos en sus arbitrarios e infames procesos, quedan automáticamente neutralizados, puesto que su condición sub-judice, no les permite ser empleados en las operaciones militares, y ni siquiera prestar servicios de centinela en sus propias instalaciones.

Estas son las cifras que corroboran lo que aquí categóricamente se afirma: Hay ya casi cerca de tres mil militares tras las rejas, alrededor de diez mil procesos súper activos cursando en diferentes despachos judiciales, y dentro de estos procesos, cerca de quince mil imputados por causa o razón de inexplicables denuncias. Estas son las famosas “bajas judiciales” que nos ha producido el enemigo a través de este diligente sistema judicial.

Y por si esta persecución no fuera poca, la antigua Fiscal General de la Nación, habilitó antes de irse las viejas instalaciones donde funciono el antiguo DAS en el centro de la Ciudad de Bogotá, con cientos de funcionarios dedicados exclusivamente a investigar y armar procesos con la ayuda de reconocidos colectivos de abogados de la extrema izquierda, contra miembros de las Fuerzas Militares, especialmente Oficiales de alto rango, a quienes se les pretende acusar por graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad que nunca prescriben.

En aras del equilibrio y del más elemental principio de igualdad, la obligante pregunta es:
¿El nuevo Fiscal de la Nación, de marcada tendencia izquierdista, quien ya se ha declarado públicamente enemigo del Fuero Militar y en abierta rebeldía contra cualquier determinación que se tome en tal sentido, habilitara de la misma manera dependencias similares, también con cientos de funcionarios para investigar y armar procesos contra militantes y auxiliadores pertenecientes a los diferentes grupos terroristas que actúan en el territorio Nacional?

Finalmente, surgen otras preguntas, cuyas respuestas son bastante preocupantes:
¿Cuántas otras “bajas judiciales” nos producirá este sistema mientras dure la vigencia del convenio OSPINA-IGUARÁN y no podamos recuperar la plena vigencia del Fuero Militar?
¿En qué momento la Fiscalía General de la Nación se convertirá en un organismo confiable de carácter investigativo y no en un instrumento político represivo o de flagrante persecución contra quienes portan las armas de la Republica para la defensa de este País?

Sobre este último interrogante, aparecen en estos días dos sorprendentes anuncios periodísticos, según los cuales, una de las pruebas contundentes que favorece la defensa del Coronel Alfonso Plazas Vega sobre la suplantación de un testigo por parte de la Fiscalía General de la Nación, quiere ser invalidada, curiosamente por “técnicos” del mismo organismo, sustentando un dudoso concepto de cotejo de firmas que ha sido públicamente cuestionado por carecer de asidero científico y probatorio creíble. Y por otro lado, la inexplicable solicitud de una funcionaria de la misma Fiscalía, en el sentido de pedir a la Corte Suprema de Justicia, la ratificación de la condena proferida contra el mismo Oficial, y la negación del recurso de casación que legalmente le asiste, con el único propósito de evitar que se revise el proceso y se pueda comprobar una vez más, todas las irregularidades cometidas.

¿Hasta cuándo tanto acoso y hostigamiento contra nuestras Fuerzas Militares?

miércoles, 25 de abril de 2012

Una Menos.......



ASOCIACIÓN NACIONAL DE VETERANOS
DE LA FUERZA PÚBLICA "ANALVET"
N. I. T: 900154396-7

En prolongada reunión de alto nivel realizada hoy miércoles 25 de abril de 2012 a las 15:30 hrs., en el Ministerio de Defensa Nacional, y a la que asistieron la Viceministra del GESED, el Secretario General del Ministerio, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, la Coordinadora de Presupuesto del Ministerio, el Director de Asuntos Legales, el Presidente de Analvet Nacional, el Presidente de Analvet Regional Nariño, el Presidente de Underponal y el Representante de los Soldados, se analizaron detenidamente todas las reclamaciones salariales de la Fuerza Pública que por falta de atención del gobierno, originaron la reciente marcha desde el sur del país que culminó en Bogotá el pasado miércoles 18 de abril.
Según confirmación de la Viceministra del GESED, la reliquidación de las asignaciones de retiro y pensiones por concepto de IPC, se realizará de oficio, es decir sin necesidad de interponer demandas, una vez el Ministerio de Hacienda asigne los recursos solicitados. (Esperamos que sea antes de que Santos comience a repartir casas gratis)
En cuanto a las demás reclamaciones informaron que serán objeto de estudio de acuerdo con el artículo 271 del Plan de Desarrollo.
Quedó definido que para resolver la problemática de los soldados en cuanto al subsidio familiar se refiere, se hace necesaria la modificación de normas por parte del Congreso de la República.
Ante el anuncio de la solución de oficio del problema relacionado con el IPC, podemos decir que es una reclamación por la que ya no tenemos que preocuparnos de ahora en adelante (una menos): seguiremos luchando por todas las que todavía quedan pendientes.
En atención a la anterior decisión gubernamental, se levantaron las carpas que habían sido instaladas en el Parque Santander y nuestros compañeros regresaron a sus lugares de origen.
ANALVET
, agradece a nuestros marchantes el gran esfuerzo realizado, lo mismo que el acompañamiento y la colaboración de quienes se hicieron presentes para respaldar esta justa causa.
Cordialmente,
Capitán Juan Alfonso Fierro Manrique -
Presidente ANALVET
e-mail: analvetcolombia@gmail.com
Cel. 310-7091485
Dirección: Avenida Jiménez Nº 9-43 Edificio Federación Oficina 616
Bogotá (D.C) Abril 25 de 2012

martes, 24 de abril de 2012

REPORTAJE


COMENTARIO
Por su actualidad en la vida colombiana he querido traer este magnifico reportaje publicado en Noviembre de 2011 por mi General Clavijo, quien con su inteligencia vislumbra la realidad nacional y propone en ellos fórmulas para superar la crísis.

REPORTAJE

Por Brigadier General (r) Adolfo Clavijo
la experimentada periodista estaba revolcando papeles, periódicos y revistas. Lo hacía con ansia. Su escritorio estaba tan desordenado que era un verdadero desastre. De pronto, interrumpió su frenética tarea, pasó a su computadora y buscó la lista de reportajes que ella había hecho, y los de colegas suyos que había guardado porque le habían gustado. No estaba buscando un reportaje específico sino a quién entrevistar. Quería hacer una entrevista singular; un reportaje distinto, inédito, que aportara información novedosa e importante. Al revisar el mundo de documentos, periódicos, revistas, y el listado de trabajos propios y ajenos que tenía ante sí, sacó como conclusión que era común que, diaria o semanalmente, en los periódicos, en programas de televisión y en noticieros radiales se entrevistara a políticos, empresarios, industriales, deportistas, profesores, amas de casa, gobernantes, funcionarios, militares, obreros, indígenas, campesinos, guerrilleros, ex guerrilleros, mafiosos, presos, extraditados, etc., buscando sacar a la luz pública hechos, datos, informaciones o algo que fuera llamativo para los lectores, televidentes o radioescuchas. Sin embargo, tuvo que aceptar que todas estas entrevistas le resultaban sosas, poco llamativas; ella quería algo inaudito, insólito.
Buscaba hacer un reportaje original. Quería entrevistar a un personaje que le pudiera suministrar información auténtica, novedosa, desconocida, incluso íntima, sobre un tema específico. No daba con quién podría ser ese personaje. Resolvió tranquilizarse para poder pensar con cabeza fría; se recostó en la silla del escritorio, estiró las piernas, cruzó las manos detrás de la nuca y entrecerró los ojos. Parecía dormitar, pero no, estaba concentrada en su propósito. En efecto, a los pocos minutos, dio un salto y exclamó:

“¡Listo! ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!” Y, hablándose a sí misma, dijo: “Ese sí se las sabe todas. Es el que más y mejor información tiene porque está metido de lleno entre la olla de los problemas. Ése es el que estaba buscando”.

Entusiasmada, tomó el directorio telefónico, buscó con avidez, y una vez encontró al personaje lo llamó de inmediato por el teléfono fijo.
-          ¡Aló!
-          Buenos días. ¿Con quién tengo el gusto?
En lugar del nombre que esperaba oír, escuchó una voz cortante, tosca, que le lanzó otra pregunta: “¿A quién necesita?”
-          Necesito al señor Conflicto Interno, por favor.
-          Sí, soy yo. ¿Y yo con quién hablo? ¿Qué se le ofrece?
_          Pues…, bueno, soy una periodista que desea entrevistarlo. Me llamo Pesquisa Estratégica y trabajo en el periódico El Pacifista. 
-          Mmmm, a mí nunca me han hecho un reportaje, pero no le veo inconveniente. Hasta me gustaría que la gente supiera por qué existo y por qué soy como soy; de pronto hasta me ayudan a cambiar. Si quiere, veámonos el viernes por la tarde, aquí en mi casa, o donde usted diga.
-          Perfecto. El viernes le caigo, a las tres de la tarde. Voy con un camarógrafo y un fotógrafo. ¿Le parece bien?
-          Venga sola. No necesita ni el camarógrafo ni el fotógrafo. Yo me hago sentir todos los días, en muchas formas. Con que busque fotos de los periódicos o tomas de televisión de los noticieros del día anterior a publicar la entrevista es suficiente. Así le resulta actualizada.
-          Ok, entonces nos vemos el viernes. Adiós y gracias.
-          Hasta luego.

El viernes se encontraron a la hora prevista, en la casa de Conflicto Interno. Después de los saludos de rigor, la periodista le explicó qué pretendía con la entrevista, y le solicitó que con las respuestas le ayudara a darle cuerpo a la idea. Luego, empezó el reportaje:

-          Me gustaría, primero que todo, que usted nos contara quién es, qué hace, cuál es su origen, cómo surgió a la vida pública de Colombia.

          Bueno, yo, Conflicto Interno, soy descendiente directo de las Guerras Civiles del Siglo XIX, incluida, por supuesto, la Guerra de los Mil Días. La Violencia Política de los Cincuenta -y su secuela el bandolerismo-, también hace parte de mis ancestros. En realidad, la Violencia Política es mi madre putativa. Nací en 1962, cuando el Partido Comunista Colombiano empezó a organizar en Colombia una revolución al estilo de la cubana. Es decir, llevo 49 años amargándoles la vida a los colombianos. Tengo cuatro hijos llamados: Violencia, -como la abuela-, Terrorismo, Narcotráfico y Delincuencia Común. Los cuatro trabajan para mí pero, en la práctica, Narcotráfico, que tiene como socios a las guerrillas, a las mafias y a las Bacrim, es el que nos sostiene a todos, excepto a Delincuencia Común; ella se defiende sola.
Conflicto se quedó pensativo por unos segundos y luego continuó:
-          De otra parte, existo, como han existido mis antepasados Guerras Civiles y Violencia Política, porque ustedes, los colombianos, me han aceptado como soy, con todas mis maldades, y parece que no pueden vivir sin mí. Ojalá yo no existiera, pero los colombianos han hecho todo lo posible para que, antes, mi beligerante familia y, ahora, yo, los hayamos acompañado a lo largo de la historia. Muy pocas veces hemos estado lejos de ustedes.
-          ¿Cómo así? ¿Usted afirma que nosotros, los colombianos, propiciamos su existencia, a sabiendas de que es perversa? ¿Que no podemos vivir sin usted? Explíqueme eso.

-          Muy sencillo. Yo me nutro de enfrentamientos, confrontaciones, disputas por el poder, reyertas políticas, ambiciones ideológicas, codicias, conspiraciones, conjuras, violencia, terrorismo, protestas agresivas, vías de hecho, etc. Y todo eso lo hay en Colombia, al por mayor. Eso es lo que me permite existir; lo que me alimenta. Por ejemplo, mi madre, Violencia Política, pudo subsistir aquí entre 1948 y 1953 gracias al agarrón entre liberales y conservadores. Y, desde 1962, yo tengo puesta la camiseta del comunismo, que, con el patrocinio de las mafias, me tiene trabajando las 24 horas del día.

          Pero ¿qué es lo que realmente le da vida a usted, señor Conflicto Interno? ¿A qué atribuye su nacimiento y desarrollo aquí en Colombia?
-          Yo soy hijo biológico de las ambiciones y codicias políticas; de la lucha indiscriminada por el poder. Esas ambiciones, codicias y luchas, aprovechando que la democracia colombiana es tolerante, débil e indulgente, apelan a la violencia para alcanzar sus metas, cuando saben o se dan cuenta de que por las vías legales no las pueden lograr. Entonces, viene el problema que me da el “soplo de vida”: unos agreden y otros se defienden. Surgen los muertos de lado y lado y eso es lo que me convierte en personaje de la vida nacional. Pero, si las ambiciones por el poder político y económico del país fueron las que me engendraron, los errores y las grandes fallas del Estado para tratar esos problemas fueron los que me criaron, me alimentaron y me hicieron crecer y desarrollar en medio de disparos y acciones criminales.
A mi madre putativa, la Violencia Política, y a mis abuelas y bisabuelas, las Guerras Civiles, las fecundaron y las formaron las peleas entre liberales y conservadores. A mí me concibió y me levantó el enfrentamiento entre el comunismo, que pretende tomar las riendas del poder, y la democracia, que trata de sostenerse.
-          Me disculpa, pero, siendo sincera, yo creo que los colombianos no estamos interesados en que usted haga parte del devenir nacional; que esté inmerso en la historia de la nación. No queremos seguir despertándonos todos los días dándonos cuenta de su presencia, debido a graves hechos de violencia que encabezan las primeras planas de los periódicos. ¿No cree que su final está próximo?
-          Lamento desilusionarla, pero, como están las cosas, y teniendo en cuenta el manejo que le vienen dando a la situación, yo nunca voy a desaparecer. Esto lo digo porque los gobiernos, los doce que han tenido que ver con la problemática, creyeron que lo único que me daba vida como Conflicto Interno eran las guerrillas, las autodefensas y su patrocinador, el narcotráfico. El error persiste; ahora se cree que las Farc, el Eln y las Bacrim son las únicas malas del paseo, cuando en realidad hay muchas otras cositas y pretensiones que me mantienen vivito y coleando. A mí me parece que mientras no se haga un chequeo completo de la salud del país, uno que permita descubrir otros males como el pago de indemnizaciones y el robo de tierras, nunca podrán mostrarme la tarjeta roja; entonces, seguiré siendo el dignísimo Conflicto Interno. En esto siempre han estado muy equivocados los distintos gobiernos y el Estado en general. 
-          ¿Podría explicar usted lo que afirma de las equivocaciones de los gobiernos para darle manejo a la guerra que vivimos y de la falta de un conocimiento completo de lo que pasa?
-          Voy a redondearle la idea en términos sencillos. Las Farc, el Eln y las Bacrim, expresión real del narcotráfico, más otras organizaciones criminales, asesinan, secuestran, extorsionan, etc. Es decir, cometen sus crímenes, que es lo que saben hacer. El Estado, apoyado sólo en la Fuerza Pública, responde buscándolos y golpeándolos cuando puede, y así pasan los días, las semanas, los meses y los años. Y para el Estado ese es todo el problema: bala va, bala viene, y ¡listos! La única solución considerada es que la Fuerza Pública liquide definitivamente a esas organizaciones, pero está demostrado que sola no lo puede hacer porque la agresión al Estado no viene únicamente por la vía de la violencia física. Existen otras maneras de agredir al Estado para desestabilizarlo, y yo veo que a eso no se le ha parado bolas. En ese campo, la reacción del Estado no puede ser armada. Resulta que en esto el Estado lleva 49 años, sin querer entenderlo.
Incluso, hace poco tiempo, el Gobierno sostenía que yo no existía, cuando he tenido más pinta de guerra que de conflicto. Negar mi existencia no arregló nada; me ayudó a vivir sin preocuparme, porque nadie me molestó.
-          ¿Quiere decir que el problema va más allá del enfrentamiento entre las organizaciones al margen de la ley y las fuerzas regulares del Estado? Explíqueme eso.
-          Al Gobierno de Colombia sólo lo trasnochan las Farc, el Eln, las Bacrim y las mafias del narcotráfico. Al resto, o sea, a los que conspiran, conjuran, injurian, manipulan la justicia, etc., el Estado los trata como a esos niños necios a los que los padres les permiten que hagan lo que quieran, que pataleen, griten, lloren y se quejen sin ninguna razón, y resulta que cuando el padre quiere trancarlos porque se volvieron inmanejables, no puede, ya es demasiado tarde, ya le han cogido mucha ventaja; entonces, para que lo dejen en paz por un ratico, termina dándoles gusto. Eso ha pasado aquí. Esos chicos, que se hacen los demócratas, con nombres comunes como Iván, Piedad, Gloria, Javier, Jaime, Jorge, Gustavo y otros que fungen de abogados y defensores de los derechos humanos, ponen en jaque la gobernabilidad. Viven sacándole la piedra a todo el mundo; desestabilizando. A mí, Conflicto Interno, esos ‘chicos’ me ayudan mucho a estar vigente; motivan a mis hijos, en especial a Violencia y Terrorismo, a que vivan haciendo travesuras. En otras palabras, la pasividad le está saliendo cara a Colombia porque la subversión no física le cogió ventaja al Estado. Lo tiene manicruzado.
-          Pero, ¿hay algo que justifique o explique esa doble acción contra el Estado, que le da vida a usted como Conflicto Interno?
-          En esto hay mucha tela para cortar. No se trata de una doble acción. Se trata de un programa conjunto, integrado, coordinado, preconcebido, que cumple, de manera sincronizada, un proyecto que está en pleno desarrollo. Como Conflicto Interno, soy el más autorizado para saber lo que está pasando porque, al estar en el ojo del huracán, conozco al dedillo el problema. Escúcheme, póngame cuidado: actualmente, el enemigo real y concreto de la democracia colombiana es el Socialismo de Siglo XXI, que busca, por todos los medios, sustituirla para imponerles a los colombianos un gobierno comunista del mismo sello del de los vecinos. En ese plan están los gobiernos ya matriculados en la línea de Venezuela, el Foro de São Paulo, los partidos comunistas de América, algunos de Europa, las Farc, el Eln, partidos de la izquierda colombiana, algunos políticos de partidos tradicionales y periodistas de izquierda, Ong y colectivos de abogados. Estos dos últimos juegan dos cartas: una político–ideológica y otra comercial: vender demandas para que les paguen con indemnizaciones. En este conjunto de piezas que forman un engranaje conspirador, las Farc y el Eln realizan la presión armada del proceso mientras la subversión política cumple un papel complementario, sin armas: le ´jalan´ a las presiones y coacciones políticas y a la manipulación y tergiversación de la administración de justicia.
-          Según lo que le entiendo, Colombia es blanco de un proceso subversivo que pretende instalar un gobierno comunista, y ese proceso cuenta con dos componentes; uno que emplea la vía armada y el otro, la presión política. ¿Es así?
-          Efectivamente, es así; veo que me entendió bien cómo es la cuestión. Pero hay algo más. Hay que tener en cuenta que el componente que emplea la presión política tiene a su vez dos segmentos: uno interno y otro externo (elementos  foráneos). El segmento interno trabaja sobre dos hojas de ruta: una política, que pone en la cuerda floja a los gobiernos y permite acariciar la idea de sentar al comunismo en el poder; la otra, jurídica, que cumple tres objetivos: 1) Con base en falsas denuncias a militares debilita la reacción militar contra las guerrillas. 2) Con esas falsas denuncias le dan vida a un negocio 100% perverso y muy lucrativo, porque haciendo condenar a inocentes, ellos llenan sus arcas y bolsillos. 3) Además, luchan por la continuidad del enfrentamiento para que no se les acabe este rentable negocio. Enredadito el problema, ¿no?
Ah, algo más. El segmento externo busca no aparecer, no incidir, pero presiona cuando le parece. Además, aguijonea a las organizaciones armadas para que sigan en lo suyo.
 
De otro lado, la parte armada cumple dos propósitos: uno es la violencia de las cuadrillas –crímenes de toda naturaleza; el otro es el terrorismo urbano que realizan las milicias, más la agitación, los disturbios, motines y las vías de hecho. Infiltran todo tipo de manifestación o protesta pública de estudiantes sindicatos, indígenas. Recuerde que alterar el orden público es uno de mis deportes favoritos.
-          Usted dijo antes que el Estado no actúa sino contra la parte armada del proceso subversivo y no hace nada contra la parte política, ¿no es eso lógico por cuanto la violencia y el terrorismo plasman actos delictivos que el Estado tiene que reprimir, mientras que las acciones políticas se encuadran dentro de los desarrollos normales de una democracia y no tienen por qué ser sancionados?
-          Las falsas denuncias y los desórdenes y desmanes producto de las protestas son delitos que el Estado se ha quedado corto en penalizar. En el cobro de indemnizaciones por denuncias inicuas también caben acciones punitivas pero no se han visto. En cuanto a las jugadas políticas, sí habría que mirar en dónde hay conspiraciones o conjuras y, si se pueden comprobar, el Estado debería reaccionar, pero nunca lo hace. Esas omisiones me favorecen; me mantienen con buena salud.
-          ¿Qué otro hecho impide una salida pronta del enfrentamiento fratricida?
-          Las zancadillas que el Estado le pone a la Fuerza Pública, sobre todo al Ejército. Mis hijos y sus socios la atacan con sevicia, y el Estado, en lugar de protegerla, le cae encima. Unos pocos ejemplos. 1) Fuera del garrote que la administración de justicia les da a los militares, varios gobiernos, atendiendo presiones de terceros, han tomado como ejercicio soberano, sin fórmula de juicio, destituir a generales y coroneles. 2) La devaluación de la JPM y el fuero, con responsabilidad de las tres ramas del poder público. 3) La burocratización del Ministerio de Defensa: oficiales experimentados que ocupaban algunos cargos administrativos -Secretaría General, Dirección JPM, Planeación, entre otros-, fueron desplazados y se les reemplazó con civiles inexpertos. 4) La reivindicación política de guerrilleros y, al mismo tiempo, la condena injusta de militares por actos legales del servicio, v. gr. el caso del Palacio de Justicia. 5) Las condenas a priori a militares por parte de la prensa, cuando ni siquiera ha comenzado el juicio. 5) Pago de indemnizaciones amañadas con dineros del presupuesto de las Fuerzas. Todo esto produce un doble efecto: les ayuda a mis familiares y amigos a mermar la capacidad de reacción de su enemigo, y desmotiva a los militares cuando se dan cuenta de que quienes los deben apoyar, en ocasiones, les voltean la espalda o les juegan sucio. Esto ayuda a mantenerme activo.
Hasta aquí voy yo. Creo que podríamos dar por terminada la entrevista. Espero haberle resuelto sus expectativas y haberle dado ingredientes suficientes para que me digiera muy bien como Conflicto Interno. Ignorar todos esos ingredientes que le nombré, ayuda a mis propósitos. Como lo más seguro es que a mí no me van sacar del campo de juego, podríamos hablar en otra oportunidad. Gracias por entrevistarme.
-          Sí, claro, todo esto es nuevo para mí y, estoy segura, para la mayoría de nuestros lectores. De mi parte, le doy las gracias por sus informaciones, pero, de corazón, le digo que espero no volver a verlo en mi vida ni en la vida de la nación nunca más y, por supuesto, a sus hijos y a los socios de ellos, tampoco.
-          Ojalá su deseo se cumpla. Yo tampoco quiero seguir metido funestamente en la vida de los colombianos, que, entre otras cosas, me caen muy bien, y quisiera no joderlos más, pero el problema no es mío sino de su esfera política. Adiós.

COROLARIO

Este tema del conflicto interno complementa los anteriores análisis de la realidad nacional (Procesos de Paz, Actitud del Estado Frente al Conflicto y Falsos Positivos)[1], presentados bajo formatos de fábulas y metáforas, figuras que facilitan la comprensión de las apreciaciones de situación que se hacen para estudiar una cuestión determinada, dentro de la problemática general del enfrentamiento que vive el país. 
En particular, el presente texto trata el tema del conflicto interno colombiano. En sí, este es un asunto muy complejo que subsiste en el ámbito colombiano debido a la gran cantidad de intereses de tipo político, ideológico y económico que lo hacen perdurar. Se puede definir como el punto de convergencia de intereses sórdidos. De otra parte, el mal manejo que se la ha dado a través del tiempo, y las equivocadas fórmulas de solución que en ocasiones se le han aplicado también han contribuido a que tienda a perpetuarse en la vida de la nación. Por ejemplo, durante los 49 años de conflicto, el país no ha contado con una Política de Estado que obligue a todos los estamentos y a los distintos gobiernos a seguir una línea de acción determinada que les cierre el paso a todas las clases de violencia y de transgresión que mantienen en ascuas la estabilidad del país, y que corrija actitudes o tendencias oficiales que veladamente ayudan a la existencia del conflicto. Tampoco cuenta el Estado con una Estrategia Integral que involucre a todas las entidades oficiales a trabajar en función de la paz, integrando, dentro de sus facultades, planes y recursos.
Ahora que se viene hablando de un posible diálogo entre el Gobierno y las guerrillas o, por lo menos, con las Farc, y si con el diálogo se busca salir definitivamente del conflicto, habría que tomar en consideración las siguientes situaciones:
1.        Las Farc y el Eln hacen parte del Foro de São Paulo, movimiento que busca instalar gobiernos comunistas en Latinoamérica; eso hace que estos grupos armados no sean autónomos para tomar decisiones como la de desmovilizarse. Es decir, esas organizaciones hacen parte de un proyecto político internacional que insistirá en su objetivo de asumir el poder, con o sin diálogos. Si es con diálogos los encaminarán hacia su objetivo final. ¿Cómo manejará el Gobierno esta situación? ¿La tendrá en cuenta? Si no le da manejo o no la tiene en cuenta, los diálogos pueden resultar contraproducentes.
Además, surgen otros tres interrogantes: ¿En su calidad de organización armada, las guerrillas podrían desprenderse masivamente del narcotráfico? y ¿qué harían con las milicias, a las que seguirían necesitando para que colaboren con el proyecto político comunista, generando protestas con vías de hecho que desestabilizan? ¿Sabrá el Gobierno qué hacer ante estas dos situaciones?
 
2.        Algunos sectores de la izquierda política colombiana –partidos, movimientos, políticos tradicionales y periodistas con tendencia comunista- y las fuerzas ideológicamente marxistas harán todo lo que les sea posible, directa o indirectamente, para que los resultados de los diálogos no afecten la posibilidad de que el Socialismo del Siglo XXI se instale, tarde o temprano, como gobierno colombiano. Buscarán encauzarlos en el sentido que más les convenga. ¿Tendrá en cuenta El Gobierno esta situación?
 
3.        Quienes usufructúan el pago indebido de indemnizaciones y quienes se han apropiado ilegalmente de tierras procurarán que el conflicto no se acabe, porque si eso sucede, se les acaba el negocio. Su intromisión en los diálogos sería intensa. ¿Hay planes del Gobierno para manejar esta otra situación?
 
4.        Si la administración de justicia del país no cambia su actitud complaciente frente a quienes agreden al Estado y a quienes los apoyan, e indebida frente a quienes defienden al Estado, no se concretará la paz en Colombia. Si, por el contrario, la administración de justicia resuelve ser justa, ecuánime y despolitizada, el camino hacia la paz en Colombia habrá avanzado un 50 ó 60% de su trayecto total. De acuerdo con esta situación, los primeros diálogos deberían ser entre el Gobierno y la Rama Judicial.

5.        Si el Gobierno no se prepara debidamente para conducir los diálogos y allanar los caminos para que estos resulten favorables a los intereses nacionales es mejor que no los acometa porque la improvisación puede dar resultados contraproducentes.

En resumen, la salida del conflicto colombiano depende más de la astucia y el empeño del Gobierno para lograr la paz que de la codicia y tenacidad de quienes, mezquinamente, están alineados al lado de los violentos. La astucia consiste en que antes de dialogar con las Farc y el Eln dialogue con las instancias que en alguna forma contribuyen con la existencia del conflicto.


Bogotá, D.C., noviembre de 2011


[1]Escritos con los títulos: Súplicas de Esperanza, Clásico local y Falsos positivos: el plato típico de la cocina criolla con más variedades. Aprenda a prepararlos, respectivamente.

jueves, 19 de abril de 2012

Rescatar el Fuero Militar: una comparación internacional

Comentario
Lograr la paz mientras los soldados  de Colombia no tengan un marco jurídico adecuado, que les permita defender el Orden Constitucional, la Soberanía Nacional y a sus compatriotas dentro del DIH, con una justicia especializada y con un fuero especial, como es logico suponer que tengan los únicos funcionarios públicos que deben jugarse la vida en cumplimiento de su misión, es una utopía.
Un tratado de paz donde nos puedan  imponer la agenda porque les hemos dado ventajas para que ganen la mayoria de las  batallas políticas, así nuestras Fuerzas Armadas estén ganando las batallas por la vía de las armas, nos puede conducir  a perder la guerra.

                                                                 GEO


Rescatar el fuero militar: una comparación internacional
17/04/2012

Alfredo Rangel
Universidad Sergio Arboleda, Centro de Seguridad Y Democracia, Bogotá, abril de 2012

Las Fuerzas Militares de Colombia podrían ser las únicas que en la historia universal han soportado la abolición del fuero militar en medio de una confrontación armada. Rescatar ese fuero es una de las urgencias del momento, pues se ha convertido es un asunto crucial para nuestra seguridad nacional. La Fuerza Pública padece en la actualidad una situación absolutamente inconstitucional, pues, aun cuando nuestra Constitución Política en su Artículo 221 establece claramente que todos los delitos cometidos por militares en servicio activo y en desarrollo de sus funciones serán conocidos y juzgados por tribunales militares, sin embargo en la actualidad todas las acusaciones de que son objeto los uniformados las conocen de oficio y en primera instancia los fiscales y los jueces civiles. Esta jurisdicción ordinaria genera entre las tropas una inmensa e insuperable desconfianza pues en muchos casos esos fiscales y jueces civiles han demostrado que no tienen la imparcialidad, ni la objetividad, ni el conocimiento necesarios para impartir justicia.
El efecto de esta inseguridad jurídica ha sido desastroso para la operatividad de las tropas que ha caído en forma vertical año tras año a partir del 2009, a tal punto que en el 2011 las Fuerzas Militares habían reducido el número de sus acciones ofensivas contra los grupos irregulares en un 80% con relación al 2003, a pesar de que en este mismo periodo se incrementó su pie de fuerza en 40%, su movilidad aérea subió un 22%, y su presupuesto se aumentó en 61%. Continuando con esta tendencia descendente, en el primer trimestre de 2012 las acciones ofensivas de las Fuerzas Militares descendieron en 52% con relación al mismo periodo del 2011. Esta merma sostenida de la operatividad, en cuya raíz esta la inseguridad jurídica por falta de fuero militar, sin lugar a dudas ha sido aprovechada por la guerrilla para aumentar sus acciones violentas contra el Estado, contra la sociedad y contra la economía nacional en muchas regiones del país.
En consecuencia, restablecer plenamente el fuero militar no es simplemente un asunto de interés académico o que solo incumba a los juristas. Es un tema de interés nacional porque su ausencia está afectando de manera grave la seguridad nacional.
Dentro del complejo tema de la justicia penal militar sobresale en primer lugar un asunto básico y definitivo: cuál es el alcance de su jurisdicción, es decir, cuáles son los delitos que conocen, investigan y juzgan los fiscales y jueces militares, su ratione materiae. Y este es precisamente el punto que diferencia el artículo que sobre el fuero militar fue introducido en el proyecto de reforma a la justicia, del proyecto de Ley que sobre el mismo tema va a tramitarse en el Congreso. Así, el mencionado artículo le otorga un amplio alcance al fuero militar al presumir que todas las acciones operacionales de las Fuerzas Militares son legales y hacen parte del servicio, razón por la cual los presuntos delitos cometidos en el curso de dichas operaciones militares deben ser conocidos y juzgados en primera instancia por fiscales y jueces militares. En contraste, el proyecto de Ley le otorga un alcance muy limitado al fuero militar y establece unas engorrosas Comisiones conformadas por miembros de las dos jurisdicciones, la civil y la militar, para determinar, en cada caso que se presente una reclamación, a cuál de las dos pertenece el proceso.
No existe a nivel internacional una fórmula única para determinar el alcance que debe tener el fuero militar. Sin embargo, en la gran mayoría de los países existe un fuero militar muy amplio cuando se trata de situaciones de guerra, de conflicto interno, o de estados de excepción. Más restringido en algunos países cuando se trata de tiempos de paz o de normalidad. Pero en todos ellos el fuero militar no es un privilegio para los combatientes del Estado, sino una garantía necesaria que todas las democracias le otorgan a sus soldados, ciudadanos que ponen en riesgo mortal sus vidas para proteger la seguridad de la nación entera. Con base en el libro de Federico Andreu-Guzmán(1), presentamos a continuación la situación del fuero militar en algunos países de Europa y América, en lo que tiene que ver con el alcance que en cada uno de ellos se le otorga a la jurisdicción penal militar. Para los casos específicos de Francia e Italia citaremos un reciente documento de Eduardo Mackenzie(2).
En Argentina durante los tiempos de paz los tribunales militares conocen los delitos y faltas esencialmente militares, o sea, las que “pueden afectar la existencia de la institución militar” y que “exclusivamente las leyes militares prevén y sancionan”. En tiempos de guerra, juzgan los delitos que son cometidos por militares en actos del servicio militar, por órdenes de los superiores militares o por requerimientos de las autoridades civiles. El Código Penal Militar conoce una muy amplia gama de delitos entre los que se encuentran: delitos contra el orden constitucional; contra la lealtad a la Nación; delitos típicamente militares; delitos comunes militarizados (prevaricato, cohecho, defraudaciones, entre otros); y delitos comunes (hasta hurto y robo) cometidos con ocasión del servicio, definiendo este como “todo el que se refiere o tiene relación con las funciones específicas que a cada militar corresponden, por el hecho de pertenecer a las Fuerzas Armadas”, en particular lo ejecutados en funciones de combate, de seguridad, de manejo de material, de instrucción y de formación. En tiempos de guerra el Código militar establece procedimientos extraordinarios, con características de juicio sumario. En Austria no hay jurisdicción militar en tiempos de paz. En tiempos de guerra los tribunales militares conocen los delitos que el Código penal militar tipifica como “delitos profesionales” de las Fuerzas Armadas, delitos típicamente militares y algunos delitos comunes militarizados. En Chile el ámbito de la jurisdicción militar también diferencia tiempos de paz y tiempos de guerra. En este último los procesos de investigación son breves y sumarios que no pueden prolongarse más de 48 horas. El Código militar abarca una amplia gama de delitos que van desde los típicamente militares hasta los delitos comunes cometidos en el ejercicio del servicio, entendido este como “todo aquel o tenga relación con las funciones que a cada militar corresponde por el hecho de pertenecer a las instituciones armadas”, lo que permite que, incluso, los jueces militares conozcan de los casos de violaciones a los derechos humanos realizadas por los uniformados.
En Canadá aunque la justicia militar procesa solo las infracciones de servicio, delitos militares y faltas disciplinarias atribuidas a miembros de las Fuerzas Militares, sin embargo se considera una infracción de servicio todo acto u omisión calificado como infracción por el código penal ordinario. Pero, cuando un asesinato o un secuestro son cometidos en Canadá, los juzgan jueces civiles; si ocurren fuera del país los juzgan jueces militares. No obstante, delitos como el asalto sexual, si ocurre dentro del país, son juzgados por la justicia penal militar. En Ecuador la jurisdicción de la justicia penal militar es muy amplia. Incluye no solo los delitos militares, sino delitos cometidos por militares bajo la figura de actos del servicio. El Código Penal de la Policía Civil Nacional es también muy amplio: incluye delitos militares, contra el derecho internacional, policiales, contra los derechos políticos y las garantías constitucionales, homicidio, lesiones personales y delitos sexuales. En consecuencia, las violaciones a los derechos humanos son de competencia de los tribunales policiales.
En España, en tiempos de paz, además de los delitos típicamente militares la jurisdicción militar conoce un amplio espectro de delitos: delitos comunes militarizados, o sea, cuando la ley militar tiene un mayor castigo; delitos que atentan tanto contra bienes jurídicos comunes como militares, siendo esto último prevalente; y delitos comunes militarizados, esto es, que no tienen relación con lo militar, pero están incorporados al Código Penal Militar. Durante el Estado de Sitio la jurisdicción militar puede ser extendida en la declaratoria del mismo a delitos a delitos tipificados en la ley penal ordinaria. En tiempos de guerra la jurisdicción se amplía aun más, además de los de tiempos de paz, a los de la legislación penal común cuyo conocimiento le atribuyan el Gobierno o las leyes; los tipificados por las leyes españolas, cometidos por militares en tierra extranjera; los cometidos por prisioneros de guerra; los delitos del código ordinario cometidos por civiles y que se convierten en delitos militares.
En Estados Unidos la justicia penal militar tiene una amplia cobertura, además de los delitos típicamente militares. Por ejemplo, los allí llamados “delitos convencionales” que se encuentran en los códigos civiles: asesinato, ultraje, asalto, sodomía, extorsión, incendio criminal, uso de estupefacientes, etc. También están los delitos del Artículo General 134 del Código Penal Militar que declara criminales los actos contra el orden y la disciplina del las Fuerzas Militares, o que las desacredita. O delitos contra la aplicación de la Ley: escape de prisión, negarse a testificar, falsos testimonios, etc.
En Francia, en tiempo de paz, “ toda infracción o delito penal cometido por un militar, o contra un militar, es tratado por el tribunal especializado en materia militar del tribunal de grande instancia designado por la ley. El código aplicado es el código de procedimiento penal, pero el militar tiene otras garantías adicionales importantes que preservan su derecho a la defensa: la acción pública sólo puede ser pedida por el Procurador de la República, pero únicamente si existe una denuncia previa de la infracción y ésta emana de una autoridad militar”. Adicionalmente, “.... ningún particular puede denunciar a un militar y pedir que se lo juzgue. Para evitar que una simple denuncia (justificada o de mala fe) rompa la cadena de mando, el pedido debe venir de una autoridad militar y, si la acusación es seria, el Procurador de la República la estudia antes de ordenar la acción pública. La confidencialidad de ciertas informaciones puede justificar la ausencia del jurado popular en el juzgamiento del militar. Es posible allanar lugares militares pero respetando ciertas reglas. Los militares deben ser detenidos en locales separados de los civiles. ”
De otra parte, en tiempos de paz y fuera de Francia “ toda infracción o delito penal cometido por un militar, o contra un militar, es tratado por el tribunal de las fuerzas militares de París, sobre todo si la infracción fue cometida en un país ligado a Francia por acuerdos de defensa. El tribunal militar francés en Baden Baden se ocupa de las infracciones cometidas por las tropas francesas estacionadas en Alemania”.
Finalmente, “en tiempo de guerra las medidas de excepción se justifican. Los poderes del ministerio francés de Justicia pasan al ministerio de Defensa. Se instauran tribunales militares dentro y fuera del territorio nacional. Esos tribunales serán presididos por un magistrado judicial asistido por cuatro jueces militares. Dentro de Francia, el Alto Tribunal de las Fuerzas Armadas es competente para juzgar a los altos mandos. Toda decisión de justicia debe ser motivada por escrito. Toda decisión de primera instancia puede ser apelada. El Parlamento debe autorizar la declaratoria de guerra. El gobierno, en situaciones de estado de sitio, de estado de urgencia, de movilización o de advertencia, puede tomar decisiones respecto de la justicia militar”.
En Italia, “en tiempo de paz, los tribunales militares conocen los delitos militares cometidos por los miembros de las fuerzas militares. En cambio, no existe código de procedimiento penal militar, pues el código de procedimiento penal (de derecho común) es el que se aplica. En tiempos de guerra, los tribunales militares ordinarios son reemplazados por tribunales militares de guerra con extensas competencias. Los magistrados militares tienen las mismas garantías de independencia que los magistrados ordinarios”.
En Perú la jurisdicción militar abarca también un amplio espectro de delitos que incluye los delitos militares, los delitos militarizados, y delitos comunes en los que estén involucrados militares o policías como víctimas o como victimarios. El Código Penal Militar concibe de manera muy amplia el “delito de función”, lo que ha permitido que incluso violaciones a los derechos humanos se incluyan en su jurisdicción bajo las figuras de “abuso de autoridad”, “uso innecesario de violencia” o “privación ilegal de la libertad”.
En Gran Bretaña las infracciones al derecho común son conocidas por tribunales ordinarios, y las infracciones militares por la justicia militar. Sin embargo, por lo general las infracciones al derecho común cuando las comete un militar, son consideradas por los jueces como delitos militares y los casos son remitidos a la justicia castrense.
En Suiza el sistema penal militar distingue entre tiempos de paz y tiempos de guerra. En tiempos de paz los tribunales militares juzgan a los militares por delitos cometidos en servicio o fuera del servicio, pero en el marco de sus deberes militares. El Código Penal Militar incluye un gran número de delitos, tanto los típicamente militares, como las violaciones al derecho de gentes. Pero también incluye muchos de derecho común: homicidio, secuestro, violación sexual, estafa, delitos contra la administración de justicia y delitos contra el patrimonio. La justicia penal militar también juzga a empleados, funcionarios y obreros civiles de las Fuerzas Militares por actos contra la defensa nacional. En tiempos de guerra la jurisdicción se amplía a civiles que cometen traición, espionaje, o ataques contra bienes militares.
En Venezuela la justicia militar juzga los delitos militares y los delitos comunes cometidos por militares en unidades militares, en funciones militares, en actos de servicio, en comisiones o con ocasión de ellas. También los delitos conexos cuando el equivalente militar tenga una pena igual o mayor que el delito común. Los delitos conexos son los cometidos por dos o más personas, juntos o concertados, para perpetrar delitos o procurar su impunidad. Como detalle relevante, el Código venezolano tiene un Capítulo titulado “Delitos contra las Personas y las Propiedades” que tipifica delitos comunes ejecutados por militares que “... en actos del servicio o en el desempeño de una comisión relativa a él, hicieran innecesario uso de armas o de otra violencia contra cualquier persona”.
Como se puede verificar, en todos los países examinados hay un alcance muy amplio de la justicia penal militar, que solo se reduce en algunos países en tiempos de paz. Pero la gran conclusión es que en ningún país se restringe el fuero militar en tiempo de conflicto o de guerra. Esto evidencia un marcado contraste con la suerte que ha tenido el fuero militar en nuestro país desde hace casi dos décadas.
En efecto, los gobiernos han reconocido con sus decisiones políticas, sus medidas administrativas, sus estrategias y operaciones militares, y sus iniciativas legales, la existencia de una amenaza armada contra el Estado y contra la sociedad, o de un conflicto armado interno, lo cual, obviamente, jamás ha significado otorgarle ningún tipo de legitimidad a los grupos guerrilleros. Sin embargo, distintas decisiones de los poderes públicos han ido recortando progresivamente el alcance del fuero militar para unas Fuerzas Militares que combaten día a día en una confrontación armada que les ocasiona miles de muertos y heridos. Se incrementa con toda razón y fundamento el presupuesto en defensa y seguridad para afrontar con éxito a los enemigos del Estado, pero se restringe en forma absurda la garantía jurídica que es el fuero militar para nuestras Fuerzas Militares. Se les otorga a los soldados del Estado más recursos y se les rodea de apoyo público y de legitimidad, pero se reduce su certidumbre jurídica. Se les otorga apoyo material y político, pero se les afecta la moral con la inseguridad jurídica por falta de fuero militar.
En conclusión, teniendo en cuenta la precaria situación actual del fuero militar en nuestro país y estableciendo una comparación con su vigencia en los países democráticos del mundo, creemos que en lo que respecta al alcance del fuero penal militar en Colombia, es necesario retornar sin esguinces ni exclusiones a lo establecido en el Artículo 221 de nuestra Constitución Política. Por razones de seguridad nacional es conveniente devolverle la seguridad jurídica a nuestra Fuerza Pública estableciendo que los delitos de que fueren acusados sus miembros en el ejercicio de sus funciones deben ser conocidos en primera instancia por los tribunales militares, al tiempo que se debe acometer sin tardanza la tarea de modernizar y hacer más eficiente la Justicia Penal Militar. Y ante el temor de ser objeto de señalamientos en el exterior, debemos reivindicar que esta decisión también es un acto de soberanía nacional: se trata simplemente de equiparar el fuero de nuestras tropas al que existe en los países democráticos del mundo.
Notas:
(1) Andreu-Guzmán, Federico. Fuero Militar y Derecho Internacional. Comisión Colombiana de juristas- Comisión Internacional de Juristas. Bogotá, abril de 2003.
(2) Mackenzie, Eduardo. La Justicia Militar, el ejemplo europeo. 6 de abril de 2012.Este documento lo hace el autor con base en el estudio del diputado francés Alain Marty que se encuentra en : http://www.assemblee-nationale.fr/13/pdf/rapports/r3530.pdf